sábado, 20 de marzo de 2010




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JORGE ARAVENA ARTISTA
 Y ESCRITOR ARGENTINO
Jorge Aravena es un escritor y artista Argentino, Licenciado en Bellas Artes, autodidacta y estudioso de la sociología de las sociedades, preponderan en él los valores trascendentes sobre la materialidad. Idealista, trata de conformar una tarea donde las letras y el dibujo expresen la misma idea, la misma escencia. Las poesías mostradas aquí fueron galardonadas en el libro Letras Argentinas 2009, Antología I, importante justa anual que reune a los mejores profesionales de Argentina. Vive con su familia en Rosario, Santa Fe, Argentina alternando su tiempo como docente en la Universidad de la ciudad, y su labor en las muestras de sus dibujos y composiciones que comparte gran cantidad de público.

 Jorge Alberto Aravena

LA MESA

De aquellos ojos azules,
tan verdes y profundos,
tengo los recuerdos más
absolutos.
Ojos verdes, tan grises
como los míos, me hacen
falta en el camino, los
extraño hasta en el tacto.
Pero estás aquí, porque
estabas en aquellos lugares
que primero fueron tuyos
y luego reconocí como míos.
Ojos verdes, tan negros
como los pasillos donde se
depositó la tristeza.
Ojos míos, azules, claros,
quisiera saber dónde estás.
Yo estoy sobre la misma mesa.

CAJONES INFINITOS


De una solitaria noche,
rescaté el olvido, seguí
su sangre, interpreté su
mirada, tomé sus manos.
Todo parecía igual, las
paredes, el portón, los
mosaicos amarillos, la
vereda siempre tan larga.
Todo es insultante.
Parecía mío y parecía
ajeno, ausente, propio.
Todo tan mío.
Extender la mano, aferrarse,
querer hacerlo; si fue en vano
nadie me lo dijo.
De una solitaria noche
rescaté el olvido.
Aparecieron tantas caras,
tantos recortes, los
cajones infinitos se
llenaron de líneas
y vidrios silenciosos
me marcaban donde
comenzaba la vida y
donde culminaban los
arrolladores pensamientos.

Jorge Aravena

CUANDO PROCURÉ ENCONTRARTE


Las miradas de la tarde
se ajustan a los marcos débiles
de este eterno invierno.
Son apagados los gestos al igual
que los colores amarillentos del patio
nunca caminado.
El adiós del presente
rompe el silencio contra
las puertas que no son de nadie.
Recorridos huérfanos de escaleras
sin destino.
Trato de encontrar alguna cara
reconocible escondida bajo la sombra
del techo y encuentro el recuerdo del
pasillo interminable,
marcado por la luz temible
del eco inexistente.
La avanzada oscuridad ha borrado
tus contornos, oscuridad que sabe de
la desilusión del pensamiento pobre,
donde reconocí la ilusión insana,
donde las palabras que no existieron
gestaron un enigma desprolijo.
En mi afán de encontrarte procuré
treparme por cuerdas invisibles,
sin darme cuenta que nunca dejaste de
caminar entre las pequeñas flores
de nuestro jardín.
Jorge Aravena